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Guía para derribar los mitos acerca de los lácteos. ¿Son buenos o malos?

El consumo de Los productos lácteos está rodeado de mitos… En realidad, el ser humano es el único mamífero que continúa consumiendo leche luego del destete y lo hace a lo largo de toda la vida.  La leche materna es reemplazada por leche de vaca, y las góndolas de los supermercados están llenas de los más diversos productos lácteos: enteros, descremados, enriquecidos con vitaminas y minerales… ¿Cómo saber cuáles elegir?  Para ayudarte, esta guía derribará algunos mitos poniendo las cosas en su lugar.

El consumo diario de leches fermentadas ayuda a no enfermarse

Sabemos que para no enfermarnos, necesitamos alimentarnos en forma sana y variada, realizar ejercicio, no consumir sustancias perjudiciales para la salud, consumir alcohol con moderación y combatir el estrés.  Claro que no siempre podemos hacer estas cosas y menos todas juntas pero… también es cierto que las leches fermentadas, si bien son productos sanos, no son una panacea para mantenernos activos y saludables.  Los yogures contienen bacterias que preservan la flora bacteriana intestinal protegiendo el sistema digestivo, y especialmente al intestino, de infecciones o inflamaciones ya que el organismo no produce estas bacterias sino que necesita incorporarlas desde el exterior.  Los lácteos imprescindibles para este fin son la leche, el queso y el yogur; otros productos como las leches con probióticos no son imprescindibles.

La leche entera tiene más calcio que la descremada

En realidad los dos tipos de leche tienen la misma cantidad de calcio e incluso las leches descremadas pueden aportar más cantidad; la proporción de grasa en la leche no tiene nada que ver con el calcio.  Se recomienda consumir leche descremada o baja en grasas para prevenir el sobrepeso, y es la leche que deben consumir las personas con sobrepeso, obesidad y/o diabetes.

La leche de soja posee las mismas propiedades que la leche de vaca

Lo más importante que debes saber, es que la llamada “leche” de soja no suplanta a la leche de vaca.  Puede aportar sus propiedades en el marco de una alimentación variada y completa.  Sin embargo la UNICEF recomendó no llamar “leche” a esta bebida, ya que no sustituye a la leche de vaca, carece de varios de sus nutrientes, puede interferir en el aprovechamiento del hierro y el zinc y no es una buena fuente de calcio.   Se desaconseja su consumo por parte de niños menores de 5 años y en especial de 2 años de edad ya que puede producir alergias alimentarias.

Las personas con diabetes no deben abusar de los productos lácteos

Ningún alimento debe consumirse en exceso; los productos lácteos descremados ayudan a bajar de peso y por lo tanto son buenos para las personas con diabetes. En realidad la dieta de las personas con diabetes tipo 2 debe incluir leche, yogur y quesos descremados y con bajo contenido en sodio.   En los diabéticos tipo 1 se recomienda incorporarlos teniendo en cuenta el conteo de hidratos de carbono.

(Agradecemos a la Dra. Viviana Viviant su asesoramiento a través del libro “Leche, Yogur & Queso, sanadores más allá de los huesos”).